Fotografía

Bichos urbanos (III)

Tercera entrega de mi colección de bichos. Tomé las fotos entre el dos y el ocho de mayo. Fotografiar pájaros sigue siendo mi asignatura pendiente. De momento no he tenido tiempo para quedarme como una estatua sentada en un banco o tirada en el césped. Hace una semana vi que un gorrión se posaba en el alféizar de mi ventana para inspeccionar mis plantas, pero no llegué a tiempo de fotografiarlo.

Las dos primeras son del día dos de mayo y están hechas en un jardín salvaje en la Avda. Juan Carlos I (Getafe). Hacía un sol radiante y no controlo mi cámara, así que el blanco de la flor se come todo lo demás. Los dientes de león, superpoblados, aunque cuando hice la foto sólo vi uno de los bichos, la mariquilla que parece que se está cepillando a otra. Pasado ese “jardín” volví a encontrarme con una avispa gigante igual a la de unos días antes, pero no pude fotografiarla.

Las siguientes las hice en los jardines de la Residencia de Estudiantes. Allí me encontré con las hormigas más gigantescas que he visto en mi vida. Sabía que existen hormigas enormes, pero me las imaginaba en el trópico, no aquí. En las fotos quizás no se aprecia porque no había objetos para tomar la referencia, pero medían casi dos centímetros. Se movían a una velocidad, que saltaban el bordillo. Y tuve que disparar unas diez o doce veces para sacar unas fotos medio decentes, es decir, donde se las viera. Un par de ellas se apostaron en la entrada de un hormiguero de ejemplares más pequeños, estoy segura de que no con buenas intenciones, casi las veía salivar. [Ayer un amigo me confirmó que son escasas pero normales y que comen lo mismo que las pequeñas, semillas, hojas… Supongo que querían robarles el botín a las otras]

Las tres siguientes están hechas camino de la parada del Sector III en Getafe. En los días anteriores, las hormigas habían juntando una especie de espiguitas en las entradas de los hormigueros y esa mañana las estaban metiendo dentro. Fotografié uno de ellos y a una hormiga solitaria que parece pensar que no tienen demasiado (y probablemente sea verdad). Iba tan deprisa que cuando la cacé se escondió bajo una flor. La actividad durante toda esa semana fue frenética.

Por último, dos bichos fotografiados en dos sitios diferentes. El primero es un mosquito que rondó mi oficina toda la tarde. Se alimentó bien, todavía tengo los picotazos. El segundo es otra abeja negra en las flores de la muralla del CSIC en Pedro de Valdivia.

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